domingo, 27 de enero de 2013

LAS VIUDAS DE LOS PRIMOS: Entrega Once

New Jersey, julio 10


Querida Lucía:


Quedé agotada pero satisfecha con toda la actividad que implicó la presentación de mi catálogo en las reuniones con los empresarios, las visitas a los proveedores de textiles y adornos que no se consiguen en Colombia y, además, la firma de varios contratos muy favorables para Ladies Fashion.

Pero no te escribo para contarte eso. Te escribo para hablarte de Bill. Mis temores se disiparon totalmente. Él está gozando de perfecta salud y me quiere como siempre o, quizá, más. Pero...Siempre hay algún "pero" que impide la felicidad.

Bill no quiere que sigamos viéndonos así, esporádicamente. Él quiere estabilidad. Ya no estamos jóvenes como para seguir manteniendo una relación de lejos, con encuentro ocasionales que son cada vez mas distantes. Él quiere que nos entreguemos totalmente el uno al otro, que lleguemos a la vejez juntos, que tengamos un hogar... Y me propuso matrimonio.

La propuesta me llega demasiado tarde. Si me la hubiera hecho hace años, cuando estábamos jóvenes y mis hijos eran niños, la habría aceptado sin vacilar. Pero ahora, es difícil tomar una decisión  ¿Cómo renunciar a mi vida en Colombia, con mi gran familia que es mi propia creación? ¿Cómo separarme de mis hijos y mis nietos? ¿Cómo dejar de compartir la vida cotidiana con mis amigas del alma, las"viudas de los primos"?

¿Cómo seguir con Ladies Fashion o liquidarla, si le he dedicado mi vida y es el patrimonio de mis hijos?

¿Cómo sería mi vida con Bill dentro de unos años? Acabaríamos solos vegetando en algún hogar geriátrico de Miami?

Lucía, ayúdame a pensar porque no me siento capaz de renunciar a Bill.

Te quiero mucho, 
                             

Berta

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Bogotá, julio 15


Querida Berta:


Tu carta me ha conmovido. Sé lo que significa para ti la propuesta de Bill en esta etapa de la vida, cuando y hemos vivido más años que los que nos faltan por vivir. 

Siempre supe de tu amor por Bill, aun antes de que me lo hubieras confesado. Fue tu amigo y tu apoyo moral después del fracaso de tu matrimonio, cuando estabas tan desorientada en un país ajeno, con tres niños que dependían de ti. Eras en ese momento una más de las "viudas de vivo" que prefieres, más por dignidad que por orgullo, asumir solas la crianza de sus hijos.

Añorabas la vida placentera que habías disfrutado en Bogotá desde niña, a tu familia y a tus amigos. Pero no quisiste regresar derrotada a Colombia.

Sobreviviste con el sueldo y las comisiones que te pagaban en el almacén de departamentos. Los niños asistían a la escuela estatal y una muchacha cubana te ayudaba a cuidarlos. Bill era tu ilusión y el motivo para afrontar la vida con optimismo. Sin él, tal vez no habrías logrado lo que lograste.

Habías llegado a Estados Unidos en busca de las mejores oportunidades con que soñaba Roberto. Como se decía entonces, en busca del "sueño americano". Pero la experiencia fue un fracaso y el regreso imposible porque Roberto, como Hernán Cortés, había quemado las naves para impedir la retirada. En otras palabras, había vendido los bienes conyugales, había renunciado a su empleo y a su profesión porque nunca podría ejercerla allá.

Bill siempre estuvo a tu lado, te animó a independizarte ya  crear a Ladies Fashion, que ha sido tu realización como mujer "echada para adelante", emprendedora, inteligente y arriesgada.

Ahora, recordando paso a paso lo que ha sido tu vida y analizando los hechos imparcialmente, veo que el amor de Bill por ti ha sido egoísta  Te brindó compañía y te apoyó en tu lucha, pero amó más su independencia y no quiso asumir la responsabilidad de una familia. Fue solamente tu soporte sentimental.

Tú misma me dices que si te hubiera hecho la propuesta de matrimonio en ese tiempo, la habrías aceptado sin vacilar. Pero, tienes razón, te llega demasiado tarde. Perdóname si soy cruel, pero soy sincera: Bill ha tomado conciencia de su soledad y del tiempo perdido y quiere que tú remedies el vació de su vida.

Me pides que te ayude a pensar, pero no es necesario porque tú ya lo has pensado muy bien. Si no, ¿qué otra cosa es la lista de motivos que me expones en tu carta? Son los motivos de la razón y la lógica. Pero los motivos del corazón, sólo tú los conoces.

Espero que tomes la mejor decisión para tu felicidad. Yo también te quiero mucho,


Lucía


miércoles, 23 de enero de 2013

LAS VIUDAS DE LOS PRIMOS: Décima entrega

Junio 3

El día amaneció radiante y decidí salir temprano a caminar por el parque, en donde encuentro vecinos y amigos que también practican este ejercicio. Confieso que no soy muy asidua, porque cuando el día amanece nublado prefiero quedarme entre las cobijas leyendo el periódico y tomando tinto.

La tibieza del sol y el animo de los caminantes me proporcionan una saludable sensación de bienestar. A media mañana, después de otro reconfortante duchazo y un frugal desayuno, me fui al Centro Comercial para comprarle el regalo de cumpleaños a Adriana, mi nieta, quien cumple los quince esta semana.

Me encontré con Mariana y la invité a un café  para conversar un ratón  Le conté que estaba buscando un regalo para Adriana y le pedí que me ayudara a elegirlo.


- ¿Y tú, qué vas a comprar?- le pregunté.

- No estoy en plan de compras - me respondió. - Vengo del Café Internet, porque acabo de enviarle un E-mail a Gabriel Artigas.

- ¿Cómo es que te estás comunicando con él? Por tu carta de Buenos Aires entendí que la despedida de los dos había sido definitiva.

- Cuando supe por el oficial del barco que Gabriel está en silla de ruedas, sentí mucha pena, pero comprendí el porqué de sus evasivas.

- No quiso que lo vieras así.

- Leí y releí su libro, pero sobre todo la dedicatoria en la que revive nuestros recuerdos. Aunque no conocía su poesía, sí conocía su sensibilidad y su idealismo. Había leído sus ensayos sobre temas como la ecología, los derechos humanos, el socialismo y, por supuesto, la música que es su gran pasión. "Poesía itinerante" es el primer libro de este género que publica. Es una antología de muchos años, recopilada por Javier Duprat, el prologuista.

- ¿Cómo pudiste localizarlo?

- En el pie de imprenta encontré la dirección electrónica del editor y le pedí la de Gabriel. Me la envió inmediatamente. Entonces le escribí para agradecerle el libro y la dedicatoria, y para expresarle lo mucho que había disfrutado la lectura. Desde entonces sostenemos correspondencia y por eso vengo semanalmente al Café Internet.

- ¿Cómo no me habías contado nada?

- Quería guardarlo para mí sola, por lo menos hasta ver si la correspondencia iba a ser constante.

- Y ya lo has comprobado. ¿Te ha hablado de su incapacidad?

- Sí. Fue por causa de un accidente en la carretera. Él iba manejando y el amigo que lo acompañaba, murió. El golpe le afectó la columna y aunque le han practicado varias cirugías y terapias, no ha podido volver a  caminar.

- Debió ser muy duro para él, porque se sentirá responsable.

- Ha estado recibiendo tratamiento psiquiátrico porque según el cirujano y el ortopedista, no hay razón física 
que le impida caminar.

- Tal vez, se está castigando inconscientemente. Tal vez. la correspondencia contigo le ayude.

- Eso espero. Con el solo hecho de habérmelo contado, se ha ido liberando de un gran peso.

La confidencia de Mariana me conmovió. Quizá algún día vuelvan a verse y su amistad deje de ser virtual, para ser real otra vez.


Junio 10

Berta ha estado preparando su viaje a Estados Unidos, desde hace algún tiempo. Llevará la colección de otoño, para presentarla a sus clientes. La elaboración del catálogo es bastante dispendiosa. Barbarita y ella se ponen de acuerdo en las líneas generales, según las últimas tendencias de la moda en el mundo, que les llegan por Internet y los demás medios de comunicación.

Cuando han definido el estilo, llevan su proyecto a la agencia de publicidad de Mauricio y Yolanda. "Nueva Ola Ltda.". Yolanda es una gran diseñadora de modas, que interpreta a la perfección las ideas de sus clientes. Según sus diseños, se confeccionan los vestidos en Ladies Fashion. Todo el proceso es secreto, para evitar la competencia desleal.

En la pasarela de la casa-taller de Chía, el fotógrafo de "Nueva Ola Ltda." toma los mejores ángulos de las modelos; se escogen las fotografías más impactantes y Mauricio dirige la edición del catalogo. Éste será la llave que le abrirá a Berta las puertas del mercado internacional en la nueva temporada.

A su regreso, cuando ya haya firmado los contratos de exportación  presentará su desfile de modas en Bogotá y Medellín. Todo el proceso es un desgaste para sus nervios. Sabe que será bien recompensada económicamente  pero lo que más la motiva es pensar en los días de descanso que pasará con Bill O'Leary, esta vez en las Montañas del Oso, cerca de Nueva Jersey. Me contó que en su última carta, Bill le propuso este destino para las vacaciones porque es un paraje bellísimo y tranquilo, en donde podrán disfrutar de la naturaleza. Me confesó que está preocupada porque entre líneas, Bill le dejó ver un cierto desaliento, que la induce a pensar que éste podría ser su último encuentro. se pregunta si estará enfermo o si habrá otra mujer en su vida.

sábado, 19 de enero de 2013

LAS VIUDAS DE LOS PRIMOS: Novena entrega

Mayo 30

Por fin llegó el día tan esperado del matrimonio de Carolina Palacio Perdomo con Andrés Casabianca Holguín. A las dos de la tarde Mariana, Lilia, Berta y yo nos encontramos en el salón de belleza de John Jairo. Nos atendieron Hayder y James, porque John Jairo y su asistente se habían ido a a la casa de Clarisa para arreglarlas a ella, a Carolina y a las damitas.

Les pedimos un maquillaje muy discreto y natural. Nos sometimos al champú, blower el manicure y hasta el pedicure, porque no queríamos sufrir la menor incomodidad con los zapatos nuevos, para poder bailar a gusto con la orquesta de "Los Caribeños".

Fuimos de los primeros invitados en llegar a Los Lagartos, con algunos de nuestros hijos, yernos y nueras. En el auditorio ya estaba todo dispuesto para la ceremonia o, en otras palabras, para la firma del contrato matrimonial. Previamente, habían hecho las capitulaciones porque Andrés quiere evitar futuros problemas con su ex esposa y asegurar la educación de sus hijos.

No tardó en llegar José Joaquín Diazgranados, el Notario. Él es el único exponente de esa familia que no se ha casado y, por lo tanto, ha tenido plena libertad para ser nuestro amigo incondicional. En su Notaría hemos registrado todos los nacimientos, las actas de defunción  las separaciones de bienes, los procesos de sucesión y todas las compraventas de inmuebles. Él conoce al detalle la vida de cada una de nosotras y hemos compartido con él muchas tardes de juego y d echarla.

El encuentro fue muy grato. Nos saludó cariñosamente con los consabidos besos en las mejillas y me dijo en secreto que le reserváramos puesto en nuestra mesa. Abrazó a nuestros hijos, que han sido para él como sobrinos. Cuando alguno ha necesitado una recomendación para el ingreso a la universidad, para aspirar a algún cargo o para acceder a un crédito bancario, él siempre ha estado dispuesto a respaldarlo con la mejor voluntad.

El auditorio se fue colmando. Llegaron las familias de los contrayentes. El novio estaba guapísimo y sus hijos muy lindos, parecidos a los hijos de Lady Diana de Gales cuando tenían doce y catorce años. Llegaron con su madre, una mujer joven, bonita y elegante. No dejó traslucir sus sentimientos con respecto al nuevo matrimonio de su ex esposo. Su indiferencia podría ser fingida o sincera pero, en todo caso, puso en alto su personalidad.

Cuando entró Carolina bellísima del brazo de Mauricio y empezaron a sonar los acordes de la marcha nupcial, se me aguaron los ojos porque una boda siempre es emocionante, aunque no sea en un templo sino en un auditorio impersonal.

El notario condujo el proceso matrimonial con gran profesionalismo y con su facilidad de palabra, que le ha ganado fama de buen orador, habló sobre los deberes y derechos de los contrayentes, contemplados en el código civil, pero también habló sobre el amor, la fidelidad y la comprensión  indispensables en la búsqueda de la felicidad.

Al terminar el acto civil, nos encaminamos al salón de la recepción  Precedidos por las lindas damitas, Andrés y Carolina desfilaron repartiendo sonrisas; siguieron el Magistrado y María Eugenia; luego, Mauricio y Yolanda; tras ellos, Clarisa y José Joaquín Diazgranados.

Nosotras salimos de a dos: Mariana con Lilia y Berta conmigo. Nos apresuramos para tomar una mesa en un buen sitio, que no estuviera al pies de la orquesta para poder conversar. Separamos el puesto para el Notario y quedaron tres libres, que luego ocuparon el doctor Peralta, su esposa y su hijo, también médico. El doctor Peralta fue nuestro obstetra en casi todos los partos, por lo menos en los que ocurrieron en Bogotá. Ahora está retirado y su hijo atiende el consultorio y las nuevas generaciones de pacientes maternas.

En la mesa de honor ocuparon sus sitios los novios, sus padres, los padrinos y, por supuesto, José Joaquín Diazgranados. El magistrado Casabianca hizo un elocuente brindis con la exquisita champaña de Dom Perignon.

En cuanto pudo, el Notario se escabulló de la mesa de honor y llegó a la nuestra. Lo recibimos con regocijo y él nos dejó encantadas con sus observaciones sobre lo jóvenes  lo lindas y lo elegantes que nos veía. Su amistad con los Peralta también databa de tiempo atrás, así que todos nos sentimos a gusto.

La champaña y el whisky nos hicieron más locuaces de lo habitual; José Joaquín nos hizo reír con su delicioso sentido del humor y el doctor Peralta hizo gala de su amena conversación  Para nada mencionó embarazos, partos, fórceps o cesáreas. Todos esos términos los borró de su vocabulario al retirarse de la profesión.

Cuando el valse de los novios terminó, la orquesta siguió interpretando composiciones melódicas hasta que, a pedido de Mauricio, se desinhibió haciendo honor a su nombre "Los Caribeños" y arrancó con música tropical. José Joaquín me sacó a bailar; el doctor Peralta lo hizo con su esposa y el joven doctor invitó a Lilia. Pero Mariana y Berta no permanecieron sentadas, porque viejos amigos se acercaron para bailar con ellas. Nos dimos el gusto de bailar sin tregua, porque nuestros hijos y yernos tienen la sana costumbre de turnarse para bailar con nosotras. Saben lo mucho que nos gusta y que aún tenemos energía y ritmo.

El joven doctor Peralta hacía incursiones a otras mesas para bailar con las jovencitas, hasta que finalmente se quedó por allá. Entre tanto, otros amigos vinieron a saludarnos. Lilia nos presentó a algunos compañeros de la Rama Judicial, que se acercaron a conversar con ella. El consejero Iván Piedrahita ocupó el sitio abandonado por el joven doctor Peralta y le dedicó su atención  Como la vi tan animada y contenta, supe que el coronel sólo había sido para ella una nube de verano.

Clarisa y yo cruzábamos miradas de entendimiento, cuando veíamos a Mauricio y a Yolanda bailar bien amartelados los boleros con que la orquesta nos daba una tregua. Parecía un hecho la reconciliación de la pareja.

Los novios permanecieron hasta el final de la fiesta. Carolina no quería perdérsela porque decía, con toda la razón, que esa era la fiesta más importante de su vida. El vuelo a Londres estaba programado para el martes. Pasaron la noche de bodas y los días siguientes de su luna de miel en la suite nupcial del Hotel Tequendama.

miércoles, 16 de enero de 2013

LAS VIUDAS DE LOS PRIMOS: Octava entrega

Mayo 10

Como el matrimonio será de noche, se impone el traje largo. Barbarita Pérez se lució. Escogió para cada una el color más favorecedor y diseñó los modelos con tal acierto, que al mirarnos en el espejo de cuerpo entero nos vimos, francamente, muy elegantes. Compramos para la ocasión zapatos de alto tacón y punta aguda, que se han puesto de moda otra vez, como aquellos de tacón puntilla con que solíamos ir a bailar con nuestros novios y en los primeros años de casadas. Pensamos que ahora no podríamos soportarlos, pero los actuales diseñadores son también anatomistas y pudimos calzarlos confortablemente.

Estos días se me han pasado vertiginosamente acompañando a Clarisa, a María Eugenia y a Yolanda a todas partes: al club para disponer lo del banquete, los licores, el ponqué, los arreglos florales y los últimos detalles; a escoger un almacén de buen gusto para la lista de regalos; a Chía para las pruebas del vestido de la novia, los de las damitas y lo que llevará Carolina en su viaje de bodas, que será únicamente lo indispensable porque piensa comprar su vestuario en París y Roma. La ropa y las idea que traiga, le servirán de inspiración a Berta para la próxima colección de Ladies Fashion.

Clarisa tiene la esperanza de que el matrimonio de Carolina sea la oportunidad para que Yolanda y Mauricio se reconcilien. Es su mayor preocupación. Afortunadamente, Camilo y Patricia tienen matrimonios estables, al menos por ahora. El sueño que compartió con Humberto fue mantener a su familia siempre unida y es lo que sigue procurando con mayor empeño. Con la expectativa de la boda de Carolina se siente tan estresada, que solo desea que llegue el día siguiente, para poder descansar con la tranquilidad de que todo salió bien y que no se presentó ningún imprevisto que hubiera podido opacar ese evento tan importante en la familia.


Mayo 15

Lilia me llamó por la noche, para contarme que se había encontrado con el coronel en el parqueadero. Ella ya había encendido el carro, cuando él apareció en la puerta del ascensor y la saludó con la mano. Ella fingió no haberlo visto y arrancó. Después de los que pasó aquella noche, no quiere saber nada de él ni del sexo masculino en general, salvo de sus hijos y nietos. Se reprocha por haber aceptado las rosas y por haber correspondido a sus besos. No puede entender cómo un hombre maduro, profesional y culto, pudo burlarse de ella tan cínicamente. Lilia está muy mal y va a necesitar ayuda profesional para superar esta crisis. Cuando a un adulto lo ataca una enfermedad infantil, generalmente es fatal; cuando el enamoramiento les llega a las personas mayores, suele ser catastrófico.






martes, 15 de enero de 2013

LAS VIUDAS DE LOS PRIMOS: Séptima entrega

Abril 30

Lilia me llamó para preguntarme si podía venir. Por el tono de su voz me di cuenta de que estaba a punto de llorar. Le dije que se viniera de una vez; que podríamos conversar tranquilamente porque hoy no espero a nadie, ni siquiera a la empleada.

Lilia estaba deprimida. La abracé fuertemente y le dije que me contara todo. Aceptó que yo tengo un sexto sentido y que no me había equivocado al pensar que el coronel estaba interesado en ella. Sólo que no se había dado cuenta porque él había estado enviándole señales equívocas.

Sí. La amistad surgió entre ellos. Cuando se encontraban en el conjunto, se detenían a conversar. Comentaban las noticias del día relacionadas con su profesión como el choque de trenes entre las altas Cortes, la nueva jurisprudencia del Consejo de Estado sobre las indemnizaciones a las victimas del conflicto interno  el proyecto de reforma tributaria y otras cosas por el estilo.

La saludaba con dos besos, uno en cada mejilla. Decía que un solo beso es el de Judas y significa traición  Para Lilia, como para todas nosotras, los besos en las mejillas no significan nada: estamos acostumbradas a que los parientes, los amigos y hasta nuestros médicos nos saluden así.

Al poco tiempo empezaron a hablar de cosas personales. Lilia le habló de sus hijos, que ya son profesionales, de sus nietos y le contó cuál es el más consentido. Él le confesó que está separado desde hace varios años, que tiene dos hijas universitarias que viven con la mamá, y que se divorció porque quiere casarse. Su novia tiene cuarenta años y es hija única de madre viuda. Ella le ha hecho sentir que si se casa y la abandona, se muere. Por eso Beatriz -así se llama la novia- ha permanecido soltera tanto tiempo, aunque no le han faltando pretendientes porque es una mujer muy atractiva.

Lilia le hizo ver que la actitud de esa señora es claramente un chantaje sentimental; le aconsejó que se casaran y se comprometió - de paso nos comprometió a nosotras - a distraer a la suegra invitándola a los bingos, a los paseos y a los grupos de oración que tenemos con las exalumnas del colegio.

Descubrieron otro punto de afinidad y es su afición a la la cocina. La especialidad de él es la trucha a las finas hierbas y la de ella, como ya sabemos, es la cazuela de mariscos. Se prometieron probar sus respectivas especialidades, para lo cual intercambiaron teléfonos.

Él fue el primero en invitarla a almorzar. Lilia se excusó con cualquier pretexto, porque desde su viudez no ha salido con ningún hombre y se siente insegura. No se atrevió a visitarlo en su "apartamento de soltero", porque ese término tiene implicaciones sugerentes y sugestivas. Ella sigue esclava del "que dirán . ¿Qué dirán sus hijos, qué dirán los vecinos, qué dirán los porteros? Pobrecita. La educación de las monjas le quedó marcada, no obstante su experiencia profesional en juzgados y tribunales.

Pero él no se iba a quedar con su especialidad preparada. Como a las siete de la noche se presentó en el apartamento de Lilia, con las truchas en una refractaria y una botella de vino blanco, ya refrigerada. Le dijo que las había preparado especialmente para ella, y que no consentiría que se las rechazara.

En el equipo estaba sonando el disco de boleros de Nana Mouskouri. Lilia sacó las copas. Él destapó el vino y lo sirvió. El ambiente era tan agradable y el vino tan estimulante, que sin darse cuenta comenzaron a tutearse.

La conversación se hizo mas personal. Ella le contó que había sido feliz con Jorge. Él le confesó, que muy a su pesar y de mutuo acuerdo, había terminado el noviazgo con Beatriz e hizo énfasis en que es un hombre completamente libre.

Cuando las copas quedaban vacías  él volvía a  llenarlas. Las truchas en el horno despedían un grato aroma. Los boleros de Nana Mouskouri seguían sonando y, sin saber cómo. Lilia se encontró bailando en sus brazos.

Me confesó que se había sentido tan feliz, que creyó que estaba soñando. Ella dispuso la mesa. Él sirvió las truchas y las acompañaron con más vino y una ensalada que había en la nevera.

Hacia las diez, Eduardo se despidió. Hasta ahora, Lilia no me había dado su nombre. Ella esperaba los consabidos besos en las mejillas pero él, audaz como buen militar, la besó en la boca. Ella se resistió inicialmente, pero terminó correpondiéndole. Entre beso y beso se fueron acercando a la puerta y cuando la cerró tras él, tuvo que apoyarse en la pared para no desfallecer. Cuando reaccionó, creyó que eso tan absurdo no había sucedido. Pero había sido real.

Lilia está confundida porque ha pasado una semana y él no la ha llamado ni se han vuelto a encontrar. Ella se pregunta el porqué de los sucedido. ¿Por qué las rosas, por qué las truchas, por qué el vino, por qué el baile y por qué los besos? no supe qué decirle en ese momento, pero comprendí que le estaba dando demasiada importancia a lago intrascendente. Lo ocurrido entre ellos fue solamente el resultado del vino, de los boleros y de la soledad de cada uno.

LAS VIUDAS DE LOS PRIMOS: Sexta entrega

Después del chocolate, hablamos de trapos.

- ¿Qué te vas a poner para el matrimonio de Carolina? - me preguntó Lilia.

- No sé. Mi vestido negro ya está muy repetido - respondí.

- Yo tampoco sé - dijo Mariana con preocupación  - Yo no encuentro nada hecho porque en las "boutiques" sólo venden ropa para flacas.

- ¿Se dan cuenta, muchachas, de que que cada vez que nos reunimos no hacemos más que comer? - Berta nos llamó la atención.

- ¿Y qué quieren, si es el único gusto socialmente aceptable, que podemos darnos? - alegó Mariana.

Todas pretendimos hablar al tiempo.

- Hagamos un pacto de honor: cuando volvamos a reunirnos, solamente comeremos ensaladas y tomaremos bebidas dietéticas.

- De acuerdo. Hagamos el pacto porque yo inicio muchas dietas y se me dañan cuando estoy con ustedes.

- Sí, hagámoslo, aunque sólo sea hasta que pase el matrimonio.

- Así no se vale. Tiene que ser un proyecto de vida: piensen el el colesterol, los triglicéridos, la glicemia y todo eso con que nos asustan nuestros médicos.

- Está bien. ¿Pero, qué nos vamos a poner?

Berta tomó nuevamente la palabra. - No se preocupen: en Ladies Fashion está la solución  Tenemos que ir muy elegantes para no quedar mal ante las señoras del cuerpo diplomático  amigas de María Eugenia Holguín de Casabianca.

- Si se trata de apellidos, estamos mejor que nadie: Berta Urrutia de Pinedo Dávila, Lilia Soto de Palacio Diazgranados, Mariana Uribe de Pinedo Dávila, Clarisa Perdomo de Palacio Vives y Lucía Santamaría de Palacio Alzamora.

No pudimos contener la risa. ¡Los apellidos de los primos unidos a los nuestros, suenan muy bien!

Cuando Berta regresó de Miami, hace unos quince o veinte años, una vez superado el trauma de su separación  decidió establecer un negocio propio. Con la experiencia adquirida como vendedora de ropa en un almacén de departamentos y gracias a los contactos establecidos con los fabricantes, abrió un local muy "chic" en Unicentro: Ladies Fashion.

Se asoció con Barbarita Pérez, una modista muy creativa. El nombre en ingles y los modelos importados con que abrió el almacén  atrajeron a una selecta clientela. Desde entonces realiza frecuentes viajes a Miami y a Nueva York, no solamente para actualizar su visa de residente, sino también para asistir a desfiles de modas. conocer las nuevas tendencias y firmar contratos comerciales. Trae modelos exclusivos que Barbarita reproduce en varias tallas, modificándolos con detalles propios, en su casa-taller de Chía en donde supervisa a numerosas operarias. Ladies Fashion es ya una marca que se vende en Estados Unidos y Centro América.

Cuando la Cámara de Comercio conminó a Berta a cambiar la razón social para cumplir con la ley de defensa del idioma castellano, ella argumentó que su firma ya tiene un merecido prestigio a nivel internacional, que hace honor a la confección colombiana.

Después del agite de cada viaje de negocios, Berta se toma unos días de vacaciones para encontrarse con Bill O'Leary. Siempre llega rejuvenecida y más bonita. Acordamos ir esa misma semana a Chía, porque el tiempo apremia y los vestidos para el matrimonio tienen que estar listos con anticipación.

- Recuerden, muchachas - nos advirtió Berta - nada de masato con pandeyucas y almojábanas. Pasaremos de largo por La Dulcinea.



viernes, 11 de enero de 2013

LAS VIUDAS DE LOS PRIMOS: Quinta entrega

Abril 20

Para las onces, Mariana nos tenía preparado un chocolate santafereño con tamales santandereanos, que son los que más nos gustan, con queso, almojábanas y pandeyucas. De postre, brevas con ariquipe. Como aperitivo nos ofreció sabajón de Paipa.

El plan de esta tarde es que nos cuente su viaje a la Argentina y nos muestre las fotos y el video de Buenos Aires, complementado con el que les tomó el guía de la agencia de turismo. Según Mariana, era un muchacho muy simpático y guapo,  como la mayoría de sus paisanos. Cuando las llamaba por teléfono para coordinar los programas, se despedía con "un beso grande". Mariana no sabia que eso era lo usual en el Cono Sur y creía que cuando Gabriel Artigas se despedía de ella después de una prolongada charla telefónica  el "beso grande" era algo muy especial.

Mariana comenzó su relato contando que el grupo estaba compuesto en su mayoría por viudas como nosotras. Iban dos matrimonios ya mayores y se asombraba de que hubieran alcanzado esa edad, con el amor vigente. Había otra pareja formada por un hombre de sesenta años, más o menos, y una muchacha que no llegaría a los treinta.

- Eso es lo usual - intervino Berta - cuando nuestros contemporáneos enviudan, se vuelven a casar con mujeres jóvenes.
- Cierto. Guardadas proporciones, a nosotras nos tocaría reincidir con un nonagenario.

A medida que nos iba contando, nos pasaba fotos y postales. Llegaron en la mejor época del año, que es cuando el verano va dando paso al otoño y el clima está delicioso. Visitaron los lugares más representativos  como la Plaza de Mayo en donde se encuentra la Casa Rosada y la catedral renacentista con sus doce columnas griegas en la fachada, en honor a los doce apóstoles  Aunque es tan diferente a las catedrales góticas que nos son más conocidas, al entrar se siente el misticismo por la majestad de las naves, la rica decoración de las capillas laterales, los cuadros religiosos y las imágenes de los santos, todo de un gran valor artístico  El piso es de mosaicos que siguen el diseño de las alfombras persas. Es increíble la magnitud del trabajo que ejecutaron los decoradores y los artesanos.

Le encantó el típico barrio de San Telmo, la cuna del tango, con su mercado de antigüedades  los bailarines callejeros y los mimos, con quienes los turistas posan para las fotos del recuerdo. En una, aparece Mariana junto al busto de Carlos Gardel. El mimo está dentro de un falso pedestal, con la sonrisa imperturbable del cantante.

Recorrieron los opulentos barrios modernos como La Recoleta, Palermo y Puerto Madero, con sus parques muy bien arborizados, embellecidos con fuentes y esculturas de seres mitológicos y héroes patrios. Lo que más le llamó la atención fue el inmenso tulipán mecánico, que se abre de día y se cierra de noche. En esos días se produjo la invasión a Irak y el tulipán permaneció cerrado, en señal de duelo. Los argentinos son muy solidarios. Hubo marchas y protestas callejeras por la invasión y para pedir la paz.

La ciudad es muy europea y predomina el estilo republicano neoclásico. En Bogotá tenemos muchas construcciones semejantes, que el buldocer del progreso todavía no ha tocado. Pero las de Buenos Aires son de mayores dimensiones. El capitolio, por ejemplo, se parece mucho al nuestro con sus columnatas griegas y las "quimeras" en lo alto. Pero al nuestro le quedaron debiendo la cúpula monumental que ostenta el argentino. Lo que da tristeza por el momento, es la falta de mantenimiento de esos edificios, que por la crisis económica no han recibido ni una manita de pintura. Nos mostró el catalogo y varias postales del Teatro Colón, que nos dieron una idea de su magnificencia.

Nos contó del paseo a Montevideo, cruzando en barco el río de La Plata, y del recorrido por el delta del Paraná,  navegando por entre unas islas preciosas en las cuales tienen sus casas de recreo los ricos; también nos habló de la fiesta en una estancia y de las deliciosas carnes a la brasa que les sirvieron los mismos gauchos, acompañadas con pan francés y vino o cerveza del país  luciendo ellos sus trajes típicos y sus grandes cuchillos en vainas de acero labrado, sus arreos de cuero tachonados con broches de metal, sus pantalones bombachos y sus grandes sombreros.

Para lo último nos dejó el relato de la vida nocturna, que es algo que no podemos disfrutar aquí porque no hay con quién. Fueron al espectáculo de Nacha Guevara, jugaron unos pocos dolares en el casino flotante, que funciona en un barco fondeado en Puerto Madero. A la salida , ofrecen el transporte unos señores muy distinguidos en sus carros de ultimo modelo, que por la crisis económica buscan ganarse unos pesos.

Hay muchos escenarios de tango en Buenos Aires, pero el que más les gustó a Mariana y a sus compañeros de viaje fue el de "El señor Tango" con bailarines maravillosos, orquesta y cantantes sensacionales y una coreografía que incluyó jinetes y caballos. Pero lo más emotivo fue el brindis final por la paz mundial que se veía tan amenazada en esos días y que humedecí los ojos de los asistentes. Nos pareció tan interesante el relato de Mariana, que lamentamos no haber hecho un esfuercito para haber ido con ella a Buenos Aires.


miércoles, 9 de enero de 2013

LAS VIUDAS DE LOS PRIMOS: Cuarta entrega

Abril 12

Llegué a la casa de Clarisa en medio de un aguacero terrible, con rayos y truenos. Uno de esos aguaceros que en época de Semana Santa inundan la ciudad, interrumpen el tránsito y cubren de granizo las zonas verdes, creando paisajes como de tarjeta de navidad. Llegué temprano, porque Clarisa me había pedido que le ayudara a organizar la lluvia de regalos para Carolina. No me gusta decir el "shower party". Claro que ya tenia contratado el menú y el servicio con el personal del club, pero quería que aprobara el atuendo y la decoración de la casa.

Clarisa conserva su vieja casa del Chicó, apesar de que le cuestan mucho los servicios y el impuesto predial. No ha querido cambiarla por un apartamento, aunque Lilia se lo ha aconsejado muchas veces, ya que ella está feliz en el suyo del humedal. Hasta le habló de uno en la mima torre, que están vendiendo a muy buen precio.

Clarisa ama la casa porque fue su refugio de amor con Humberto; porque la construyeron a su gusto y a costa de grandes sacrificios  porque en ella nacieron Mauricio, Camilo y Patricia; porque en ella celebraron sus bodas de plata y porque, finalmente, fue en ella donde Humberto padeció su larga enfermedad y murió tranquilamente.

Clarisa ama su jardín  la amplia zona social donde puede reunir a toda la familia porque hay suficiente espacio para los niños y para los grandes; ama las habitaciones soleadas y su estudio, en donde pasa muchas horas pintando. Es una artista talentosa, pero sus obras nunca han sido expuestas porque no ha querido comercializarlas y prefiere obsequiarlas a las personas de sus afectos. Me encargó de buscarle un sitio apropiado al cuadro que pintó expresamente para Carolina. Se inspiró en una de las fotografías que tomé en La Vega, en la cual se ve el río Tabacal con fondo de guaduales . Le quedó precioso.

Lo único que la tiene triste con respecto a su casa, es que el vecindario se está deteriorando porque se ha comercializado, con el consiguiente aumento del ruido, la inseguridad y el tráfico. Han llegado gentes extrañas que acostumbran lavar en los antejardines y andenes sus camionetas "burbuja" y sus camperos "todoterreno", mientras los equipos de sonido a alto volumen acaban con la tranquilidad de los vecinos.

Carolina es la primera nieta que se casa. Es hija de Mauricio. Como el acontecimiento es tan importante, decidieron que la lluvia de regalos se llevara a cabo en la casa paterna. El matrimonio se celebrará en Los Lagartos, ante nuestro amigo el Notario José Joaquín Diazgranados, y a continuación se llevará a cabo la recepción  con la asistencia de muchos invitados porque la familia del novio tiene importantes relaciones en la política y la magistratura.

Este evento resultaría demasiado oneroso para Mauricio, aun con el aporte de Clarisa, pero, afortunadamente, ahora se acostumbra repartir los gastos entre las dos familias. A lo que Clarisa sí se opuso decididamente fue a la tal "lluvia de sobres dorados", porque le parece indigna y de mal gusto, aunque esté de moda. Yo le hallo razón.

El aguacero pasó pronto. Monserrate se despejó y apareció el arcoirirs. Comenzaron a llegar las invitadas. Todas muy elegantes y recién salidas del salón de belleza. No tardó en ser invadida la zona social por una resonante algarabía, aun antes de que se sirvieran los cocteles. Mauricio fue el anfitrión.

Es un hombre muy bien parecido y derrocha simpatía  Para nosotras, "las viudas de los primos" es como un hijo mas y para nuestras hijas, como un hermano. Causó gran sensación entre las familiares del novio y sus amigas.

El encanto de Mauricio es algo  innato en él, inconsciente y espontaneo, pero le ha traído mas problemas que gratificaciones porque tiene su matrimonio al borde del abismo. Está viviendo provisionalmente aquí con Clarisa. Ella, como toda madre, ve por sus ojos y piensa que Yolanda sufre de celos injustificados y que debería ver un sicólogo- Pero vaya uno a saber hasta que punto es inocente Mauricio y hasta que punto es obsesiva Yolanda.

Mauricio va tomando los regalos y leyendo las tarjetas, mientras Carolina los va desempacando. Se escuchan exclamaciones de admiración ante cada objeto exhibido: un abrelatas eléctrico  un extractor de jugo, un sacacorchos, un juego de limpiones, una refractaria, una sanduchera o cualquier otro elemento de cocina.

Todo está bien programado. Cuando ya se han abierto todos los regalos, irrumpe el trió "Los Juanes", el que está de moda en bares y restaurantes, y ameniza la reunión mientras los meseros sirven té en mesitas auxiliares, sabiamente dispuestas.

La lluvia de regalos ha sido un éxito  Las invitadas del novio se retiran, agradeciendo las atenciones y la tarde tan agradable que han pasado. Las más atrevidas se despiden de Mauricio con un beso en la mejilla. Yolanda no asistió, pretextando a ultima hora una fuerte jaqueca.

Cuando quedamos solas Clarisa, Lilia, Berta, Mariana y yo, comentamos el evento a nuestras anchas, mientras damos buena cuanta de los pasabocas que han quedado en las bandejas y hacemos los ultimos brindis por la felicidad de los novios.

La futura suegra de Carolina es María Eugenia Holguín de Casabianca. Es una mujer encantadora y relativamente joven: debe estar entre los cincuenta y cinco y los sesenta. Es muy sencilla, aunque ha vivido en el alto mundo social por ser hija de diplomático y esposa de un hombre que ha ocupado altas posiciones en el Gobierno y la magistratura. Se ha dedicado discretamente a las obras sociales. especialmente a las que favorecen a las mujeres jefes de familia, porque capacitándolas y dándoles trabajo, se ayuda también a los niños y a los ancianos que dependen de ellas.

Los temas de conversación son inagotables, pero finalmente regresamos a nuestros hogares como Cenicientas, es decir, a la media noche.

A pesar de haber llegado tan tarde y haber bebido tantos cocteles, no pude conciliar el sueño hasta la madrugada. Con frecuencia, los recuerdos me asaltan inmisericordemente. Tal vez son cosas de la edad.

Volví a la época en que llegaron de Santa Marta los primos de Jorge. Clarisa era la más linda del grupo. Estaba estudiando en la Escuela de Bellas Artes y se destacaba en el dibujo al carboncillo y en la pintura al óleo. El encanto de su figura y su personalidad, le conquistaron muchos admiradores. Entre ellos, Humberto y José Joaquín, quienes protagonizaron una caballerosa competencia por lograr su amor.

Clarisa me confesó que había estado indecisa entre los dos. Por ese tiempo estaba de moda un bolero cuya letra decía "Y así pasan los días.../y yo desesperando.../ y tu, tu contestando: quizás  quizás  quizás . Humberto la incluyó en una de las serenatas de le llevó. Tal vez ese detalle inclinó la balanza a su favor. No lo sé. Pero el hecho es que se casó con Humberto y que José Joaquín permanece soltero,  a pesar de las muchas novias que le hemos conocido.



miércoles, 2 de enero de 2013

LAS VIUDAS DE LOS PRIMOS: Tercera entrega

La carta de Mariana me trajo muchos recuerdos de la juventud, porque nuestros destinos han sido muy semejantes. Nuestras inquietudes intelectuales nos llevaron a la Universidad Nacional  Mariana se matriculó en Antropología y yo en Filosofía y Letras. En aquel tiempo, fuimos de las primeras estudiantes en una universidad que se había fundado sólo para hombres, porque en los edificios ni siquiera había baños para mujeres. Las dos seguimos nuestra vocación humanística, aunque se suponía que esas carreras sólo eran un adorno porque no tenían ninguna utilidad práctica.

Por entonces llegaron de Santa Marta los primos de Jorge, con el propósito de establecer empresas y hacer negocios. Todos ellos guapos, simpáticos y fiesteros. Eran Humberto Palacio Vives, José Joaquín Diazgranados Alzamora. Naturalmente, fueron bienvenidos a nuestro grupo, que ya contaba con un buen numero de niñas y muchachos compañeros de estudios, parientes o hijos de familias amigas.

Hacíamos paseos a fincas en tierra cálida como Villeta, La Vega o Mesitas del Colegio, a veces de varios días  jugábamos bolos en el "Tout va bien"; remábamos en Lago Gaitán; tomábamos onces con chocolate y pan francés en cualquiera de las casa, sin protocolos porque lo ideal era reunirnos para pasar un rato agradable: bailábamos los porros de Lucho Bérmudez y los boleros de Leo Marini. Lilia y Jorge se hacían presentes ocasionalmente, cuando tenían con quien dejar los niños. Los festejos navideños comenzaban con el paseo a los cerros para conseguir lama y quiches para el pesebre. Rezábamos la novena al Niño Dios, una noche en cada casa, y bailábamos hasta el amanecer.

Pero no todo era diversión  Fundamos un periódico que dirigían Humberto y José Joaquín, y que Roberto sacaba en mimeógrafo, ingeniándose para publicar fotografías de nuestros eventos sociales. Todos colaborábamos con notas, cuentos o poesías.

En tan grato ambiente, surgieron los noviazgos  Mariana y Ramiro se enamoraron tan perdidamente, que se casaron al poco tiempo. Ella suspendió los estudios por los nacimientos de las tres niñas, pero más adelante fue tomando créditos, hasta que logró culminar la carrera. Berta y Roberto se identificaron, porque los dos compartían "el sueño americano".

Rodrigo y yo nos hicimos novios, pero no nos casamos tan pronto. Mientras él se afianzaba en los negocios, yo terminé mis estudios. Mi diploma permaneció por años enrollado en un armario, porque dediqué todas mis facultades a ser una perfecta ama de casa, una madre prolífica y una esposa sumisa, tal como había sido el ideal de las generaciones precedentes, según el cual las monjas nos habían impartido la educación.

Nuestros cuatro hijos, Rodrigo Jr, Clara Lucía, Andrés Felipe y Laurita, todos inteligentes, sanos y lindos constituían mi felicidad.

A Rodrigo no le gustaba que me reuniera con las amigas y se disgustaba si me demoraba un poco. Así que yo permanecía confinada en la casa y pasaba mucho tiempo sola, cuando los niños estaban en el colegio. Entonces me dediqué a la lectura y a escribir cuanto se me ocurría. Enviaba espontáneamente colaboraciones a periódicos y revistas y me sorprendía gratamente cuando me publicaban alguna, naturalmente sin remuneración.

Mi vida social se limitaba a fiestas y cócteles con los banqueros amigos de Rodrigo, sus clientes, sus socios y las esposas, mujeres de sociedad con quienes yo no tenía ninguna afinidad: sostenían una absurda competencia por poseer el mejor carro, la casa mas lujosa y realizar los viajes mas caros.

Rodrigo y yo nos seguíamos amando, pero nuestra relación se fue deteriorando por el estrés que producía en él ese mundo de competencia y consumismo, en el que los negocios no se trataban sin alcohol.

Mariana y yo nos sentíamos más unidas, porque preveíamos el final de nuestros matrimonios. Mariana sufría la infidelidad de Ramiro: lo había perdonado muchas veces y le había dado nuevas oportunidades, que él no supo valorar.

Nos aterraba pensar en el futuro. Eramos dependientes económicamente de nuestros esposos; nunca habíamos trabajado; nuestras profesiones humanísticas no nos darían con qué sostener y educar a nuestros hijos. Llegamos a pensar que hubiera sido mejor estudiar secretariado comercial porque las mecanotaquígrafas tenían más opciones para conseguir empleo. Se nos pasaron muchos años preciosos entre la resignación y la rebeldía  En ese tiempo todavía eran muy mal vistas las separaciones, no como ahora que son el pan de cada día. 

Pero no llegó el momento de tomar decisiones. La infidelidad de Ramiro tuvo consecuencias cuando "la otra" quedó embarazada, viajaron a Quito a casarse por lo civil. Mariana tomó las riendas del hogar. Comenzó dando clases en los colegios; luego, cátedra en la Universidad y logró que la nombraran profesora de tiempo completo. Así ganó el derecho al año sabático, que aprovechó para hacer un posgrado en Mexico, a donde viajó con sus hijas. A su regreso la nombraron coordinadora de un programa con la Unesco, en desarrollo del cual conoció a Gabriel Artigas.

Cuando a mis hijos y a mí se nos hizo la vida insoportable en la casa por la irritabilidad de Rodrigo, me armé de valor y comencé a buscar trabajo. Toqué puertas en entidades culturales, medio de comunicación y editoriales  Mi hojas de vida estaba en blanco desde mi grado, salvo las pocas publicaciones cuyos recortes guardaba cuidadosamente. Tuve suerte. Recibí la llamada de un importante editor y, para mi sorpresa, cuando entré a su oficina vi sobre su escritorio mis recortes de prensa. Los había dejado en mi ultima entrevista con el director de una revista, que resultó ser gran amigo suyo. Mi trabajo consistía en investigar y redactar diversos temas para una enciclopedia. Así, me introduje en el mundo elitista de los intelectuales. Conocí escritores, poetas, artistas, historiadores, dramaturgos y académicos. Y entre ellos, conocí a Vicente.



Continuará...




miércoles, 26 de diciembre de 2012

LAS VIUDAS DE LOS PRIMOS: Segunda entrega

De camino a mi apartamento, mientras el taxi me conducía por vías congestionadas soportando trancones interminables, pude hacer una rápida introspección de lo que había sido la vida de las mujeres de mi generación incluidas, por supuesto  "las viuda de los primos". Nos habían educado para ser mujeres piadosas, esposas sumisas y madres prolíficas  Se suponía que nos casaríamos con prohombres, encargados de protegernos junto con nuestra prole y de proveer todo lo necesario para el bienestar de la familia y la buena posición en la sociedad.

Nuestros abuelos habían vivido en una sociedad patriarcal, a la que no afectaban las guerras civiles, porque no se sentían en Bogotá  Todo les llegaba de Europa: la moda masculina de Londres, la femenina de París y la zarzuela de Madrid. Los bogotanos no podían imaginar que sus condiciones de vida fueran a cambiar.

Pero el mundo cambió por causa de las dos guerras mundiales. A partir de la primera, las mujeres en los países aliados dejaron los trajes de la Bella Época y adoptaron el traje corto y lo cabellos a "la garçon", para trabajar en las fabricas sin el impedimento de las crinolinas y los rizos. Ya difícilmente renunciarían a la independencia económica lograda y se prepararían para desempeñar trabajos mejor remunerados. Todo esto repercutió en nuestros países latinoamericanos. Surgieron entonces las primeras lideres feministas y socialistas en el mundo y también algunas en Colombia, como María Cano. Varias pioneras entraron a las universidades a estudiar Medicina o Derecho, afrontando la critica social. Pero casi todas abandonaron sus profesiones en cuanto se casaron.

Pero fue la segunda guerra mundial la que nos marcó a las mujeres de mi generación  Cuando se celebró la victoria, salimos a las calles con nuestros padres a festejar el triunfo de los aliados y la llegada de una nueva era.

En la posguerra, seguíamos siendo hijas de familia muy protegidas: no podíamos ir a fiestas ni a cine sin chaperona, pero se comenzaba a sentir la influencia del "american way of life", gracias al cine de Hollywood. Ya nuestros padres veían la posibilidad de que ingresáramos a la universidad, pero no para seguir carreras liberales sino otras acordes con nuestra condición femenina como arte y decoración  dibujo arquitectónico  filosofía y letras, pedagogía o trabajo social.

Por ese tiempo, fue cuando Lilia se casó a escondidas con Jorge. Había terminado el cuarto año, lo que se llamaba el bachillerato elemental y se consideraba mas que suficiente para cumplir el destino natural de esposa y madre. Al principio pasaron muchas dificultades. Jorge entró a trabajar en la empresa del papá  los niños llegaron uno tras otro hasta completar cuatro. Comenzaron a preocuparse por el futuro y fue cando Jorge animó a Lilia para estudiar derecho. Ya los niños habían entrado al colegio y podría disponer de tiempo. Decía Jorge que una profesión seria como un seguro de vida para ella, y él se sentiría mas tranquilo. Y tuvo razón  Cuando se presentó la apertura económica  la empresa quebró. De no haber sido por el trabajo de Lilia en la Rama Judicial, no habrían podido pagar las universidades de los muchachos y hoy no tendría ella su pensión ni su apartamento.

Jorge acomodó su horario al de Lilia, para que el hogar siguiera marchando normalmente  Gracias a sus colaboración  ella pudo adaptarse a las exigencias del fin de siglo y llegar al nuevo milenio sin afanes económicos  aunque sí con la pena de haber perdido al único hombre que había amado en la vida. Sus hijos le ayudan a sobrellevar la viudez y los nietos le proporcionan alegrías maravillosas. Han pasado varios años desde la muerte de Jorge y Lilia ha ido elaborando el duelo. Me alegré cuando vi chispitas en su mirada, al hablarme del coronel.

En el trayecto del apartamento de Lilia al mío, se hizo de noche. Yo venía tan ensimismada en mis pensamientos, que me sobresalté cuando el taxista me dijo habíamos llegado.

Sentí el calor de hogar al entrar en mi apartamento  aunque ahora vivo sola, pero es que lo tengo lleno de recuerdos: bellos cuadros al óleo pintados por mi madre, algunos muebles que le pertenecieron  muchos libros y la vajilla de Sèvres. Tengo una galería con fotos de mis abuelos, mis padres y mis hermanos; de mi matrimonio y de mis hijos en todas las edades, hasta ahora cuando son adultos; de mis nietos desde bebés a adolescentes; grupos con mis amigas y otros tomados en eventos culturales o académicos  Es mi pequeño paraíso, en donde recibo con alegría a mi familia y a mis amigos; y es también  viendo televisión o tejiendo. Encuentro aquí cuanto me hace sentir tranquila, protegida y realizada.




Buenos Aires, marzo 16




Querida Lucía:


Es una lastima que no hayas podido venir a este paseo, porque ha sido muy interesante. Yo tampoco hubiera podido venir a pesar de las promociones tan favorables, ahora cuan do es el turismo lo que esta moviendo a la Argentina. Pero mis hijas me entusiasmaron, me regalaron unos dolares y me ayudaron con sus tarjetas de crédito. Claro que yo les iré abonando con mi pensión.

Te mando este E-mail, aprovechando que aquí hay un locutorio en cada cuadra. Pero es que no puedo esperarme al regreso para contarte algo que me tiene triste. Yo siempre quise conocer el Cono Sur, desde la época en que trabajé con Gabriel Artigas, mi amigo uruguayo. ¿Lo recuerdas? Nos encargaron la investigación sobre el acervo musical de Colombia, un proyecto conjunto de Unesco y la Facultad de Antropología.

Él me inicio en la apreciación de la música culta cuando me regaló el disco de Carmina Burana. En ese tiempo asistimos a muchos conciertos en el Teatro Colon y en el auditorio León de Greiff. Todavía lamento la pérdida de eses "long play", que una de mis hijas le prestó a una amiga y nunca le fue devuelto. lo sentí porque tenia valor sentimental. También hicimos varias giras por distintos pueblos, estudiando el folclor. La mejor investigación la logramos en un festival de bandas en Paipa, porque cada banda llevó lo mejor de su región.

bueno, ya estoy aquí en Buenos Aires. Lo primero que hice fue buscar a mi amigo en el directorio telefónico de Montevideo. No sabía si estaba vivo o muerto porque han pasado mas de veinte años desde cuando cayó la dictadura y él pudo regresar a su país, sin que nunca se hubiera comunicado conmigo, a pesar de la amistad que tuvimos  Tú que has sido mi confidente, sabes que fue algo mas que amistad. Pero eso fue hace mucho tiempo y ya pasó a la historia. Lo encontré  lo llamé y me contesto él mismo, con la mima voz juvenil de hace veinte años. No ocultó la alegría que causó mi llamada. Ya esta pensionado, pero sigue vigente: escribe, es catedrático de la Universiad y trabaja con un grupo de intelectuales en defensa de los derechos humanos. 

Le conté que con el grupo iríamos a Montevideo el viernes siguiente y que le había traído varios discos compactos de la Orquesta Filarmónica, con los mejores conciertos del León de Greiff. Le ofrecí llevárselos a su casa, pero lo declinó de inmediato y me preguntó en donde iba a estar para buscarme. Me di cuenta de que estaba cohibido, inexplicablemente. Le informé que almorzaríamos en el restaurante del puerto y que regresaríamos a Buenos Aires a las 7.

La travesía del Río de la Plata dura dos horas. Es como navegar por el mar en calma. Yo tenia la esperanza de que estuviera en el puerto esperándome  Pero no fue así  Tampoco llegó al restaurante. Reanudamos el "city tour". Subimos al monte que le dio el nombre a ciudad. Es apenas una colina, pero se destaca en medio de la inmensa planicie que es el Cono Sur oriental. Él me había contado que cuando llegaron los conquistadores, al divisar el monte el vigía exclamo: "Monte video", porque hablaban en latín.

Al regreso tuvimos que hacer una larga fila, mientras revisaban nuestros pasaportes. Tampoco llegó. Cuando ya habíamos abordado, me llamaron por el altoparlante para que me presentara en la comisaria del barco. Me asusté al pensar que mi pasaporte pudiera tener algún problema. Un oficial me esperaba. Me entregó un sobre que contenía un libro y me ofreció excusas de parte del Dr. Artigas por no haber podido llegar a tiempo. Lamentó no haberle permitido abordar, porque el barco estaba pronto a zarpar y ya habían retirado el elevador para las sillas de ruedas. Me preguntó si no tenia algo para él. le entregué los discos, con una tarjeta de mi hotel en Buenos Aires. Volví a mi asiento con el corazón oprimido. Abrí el sobre y encontré un libro muy bien editado. En la caratula decía: "Poesía itinerante. Gabriel Artigas". Me conmovió la dedicatoria, que es en sí un lindo poema. Ya te lo mostraré. la foto de la solapa no debe ser reciente, porque se ve tal como yo lo recuerdo.

 Esa noche me llamó al hotel, lamentando que no hubiéramos podido encontrarnos por una serie de inconvenientes que calificó de "desgracia". Le dije que yo también lo sentía porque esa había sido la ultima oportunidad de volver a vernos, dado nuestros años.

Me estoy extendiendo demasiado y apenas alcanzo a arreglarme para llegar a tiempo a "El Señor Tango", en donde se presenta el mejor espectáculo de la ciudad. En cuanto regrese te invitaré con las otras viudas de los primos para contarles todo lo del viaje y mostrarles las fotos y un video que nos tomaron.

Recibe junto con Berta, Clarisa y Lilia un cariñoso abrazo de,


                                                                                                      Mariana     



                 Continuará....